Consideraciones nutricionales para las mujeres con el VIH
Fecha: Junio de 1997
Por Marcy Fenton, MS, RD y Jeffrey Bowan
Traducido y adaptado por Rodrigo Boldrin
Esta información en inglés (English Version)

 


Las mujeres a menudo tienden a cuidar las neceSIDAdes nutricionales de sus familias al mismo tiempo que descuidan su propia salud y nutrición. Para las mujeres con el VIH, este lapso puede llevar a incrementar las condiciones relacionadas con en SIDA, a una falta de energía general y a la depresión, consecuencias serias que pueden resultar en una hospitalización.

En comparación con los hombres infectados con el VIH, las mujeres con el VIH se encuentran bajo un mayor riesgo de muerte, a pesar de que la enfermedad progresa al mismo ritmo que en los hombres. Esto se debe a varios factores como las diferencias en el acceso al cuidado de la salud y tratamientos estándar, la falta de apoyo social, el miedo a perder la fuente de ingresos, y de forma más preocupante, la pérdida de la familia.

¿Puede desestimarse la importancia de una buena nutrición cuando los beneficios son tan claros? Al satisfacer las neceSIDAdes nutricionales básicas, las mujeres con el VIH pueden mantener un sistema inmunológico más sano y fuerte (obtener mejores defensas contra las infecciones), incrementar la efectividad de los medicamentos y de los procedimientos médicos (también reduciendo los efectos secundarios), prevenir el deterioro de los tejidos musculares y mantener la energía necesaria para llevar una vida activa.

A continuación, presentamos las condiciones que afectan a la mujer con el VIH que pueden ser controladas y mejoradas a través de una correcta nutrición:

Períodos menstruales fuertes. Algunas de las mujeres con el VIH tienen hemorrágias fuertes durante el período de menstruación. Esto puede deberse a un bajo nivel de plaquetas, lo que constituye un mayor riesgo de desarrollar anemia por deficiencia de hierro para aquellas mujeres que toman AZT. Por lo tanto, las carnes sin grasa, el hígado, la yema de huevo, las legumbres, los vegetales de hojas verdes, los granos integrales, las melazas, los cereales fortificados y otro tipo de alimentos ricos en hierro pueden ser de mucha ayuda.

Para incrementar la absorción de hierro de fuentes no animales, combina estas comidas con aquellas con alto contenido de vitamina C como los cítricos, tomates, repollos, frambuesas, vegetales de hojas verdes, brócoli, pimientos verdes y rojos, papas y suplementos alimenticios.

Poca o ninguna menstruación. Esta condición aparece a menudo en mujeres extremadamente excedidas de peso o muy por debajo de su peso normal. Cuando una mujer está estresada y por debajo de su peso, a pesar de que el cuerpo no recibe los nutrientes y las calorías necesarias, las funciones corporales se conservan y se detiene o retraza la menstruación (condición llamada amenorrea). Para aliviar este proceso, debes concentrar tu alimentación en "tres comidas completas" por día, incluyendo cada uno de los grupos de comidas y agregando algunos alimentos que te ayuden a ganar peso (como las bebidas). Incrementa el consumo de líquidos y toma tiempo para ejercitar y descansar el cuerpo.

Síndrome premenstrual (SPM). Esta condición puede mejorarse a través de una dieta adecuada: Ingiere alimentos ricos en almidón y proteínas cada tres horas para evitar descensos en los niveles de azúcar. Selecciona alimentos de los tres grupos importantes, incluyendo hígado, carnes, huevos y vegetales con vitamina B. Agrega un poco de aceite vegetal (girasol, maíz o safflower) para asegurar la ingestión de ácidos grasos. Podría ser beneficioso eliminar o reducir los niveles de cafeína (incluyendo chocolate) (para reducir la inflamación y el dolor en los senos), y también evitar los alimentos con altos contenidos de sodio (sal agregada, papas fritas, comida procesada) que pueden causar flatulencia (la producción de gases). Aunque pueda resultar un alivio saber que el consumo de 300-500 extras durante el período premenstrual es común, es conveniente que elijas los alimentos apropiados y que reduzcas las calorías luego de tu período.

Menopausia. Como con la mayoría de las mujeres menopáusicas, la mujeres con el VIH en esta etapa pierden calcio en los huesos, por lo tanto, necesitan aumentar el calcio en la dieta con citrato de calcio o antiácidos que contengan calcio (como Tums). Además, con la edad se tiende a comer más y ejercitar menos. Entonces, se recomienda agregar una buena fuente de proteínas con cada comida y participar diariamente en actividades físicas (como los ejercicios de estiramiento y las caminatas).

El embarazo y la transmisión. Los estudios más recientes muestran una marcada deficiencia en los niveles de vitamina A y un incremento en la transmisión del VIH de madres a hijos. Otro estudio dice que demasiada vitamina A puede aumentar la incidencia de los defectos de nacimiento. Posiblemente, pero puede ser controlado. Incluye en tu dieta al menos un alimento rico en vitamina A y limita los suplementos de vitamina A a un máximo de 5.000 UI por día. Como el beta caroteno se convierte en vitamina A en el cuerpo, varios estudios sugieren que un suplemento de betacaroteno pueden estimular el sistema inmunológico en las personas con el VIH. Sin embargo, un estudio de John-Hopkins sugiere limitar el suplemento de beta caroteno a 13.000-25.000 UI al día. Los alimentos ricos en beta caroteno poseen también una fuerte pigmentación: nabos, zanahorias, espinaca, batatas, yema de huevo, melón, brócoli y jugo de tomate.